UN ENIGMA LLAMADO BOLIVAR
Capítulos de la Vida y Obra de Simón Bolívar

PANAMA CONGRESO

CAPITULO  Congreso Anfictiónico de Panamá

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Un Enigma llamado Bolívar

PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO 2011

Premio PNG 72

Investigación, Guión y Musicalización:

JORGE MIER HOFFMAN

Lectura: PORFIRIO TORRES

Premio

Un Enigma llamado Bolívar

JORGE MIER HOFFMAN

bolivarenigma@gmail.com

Teléfono Celular Venezuela

58 – 0426 5869991

Monumento en la ciudad de Panamá en honor al Libertador Simón Bolívar por el Centenario del Congreso Anfictiónico

El Congreso de Panamá, designado a menudo como Congreso Anfictiónico de Panamá en recuerdo de la Liga Anfictiónica de Grecia antigua, fue una asamblea diplomática que tuvo lugar en 1826 en la ciudad de Panamá. El congreso fue convocado por el libertadorvenezolano Simón Bolívar con el objeto de buscar la unión o confederación de los estados de América, sobre la base de los anterioresvirreinatos hispanoamericanos, en un proyecto de unificación continental, como lo había ideado el precursor de la independencia hispanoamericana, el prócer venezolano Francisco de Miranda. El congreso se llevó a cabo en el antiguo convento de San Francisco -hoy Palacio Bolívar- de la ciudad de Panamá.

Asistieron al congreso: la Gran Colombia, México, Perú y las Provincias Unidas del Centro de América. Bolivia y Estados Unidos no llegaron a tiempo. Argentina y Chile no mostraron interés. Paraguay no fue invitado. El Imperio del Brasil tampoco mostró interés. Gran Bretaña envió un observador y los Países Bajos otro a título personal.1

El salón donde fue celebrada dicha convención recibe el nombre de Salón Bolívar y reposan allí una espada del Libertador, juntos con los originales “Protocolos del Istmo”, primeros acuerdos firmados por los ministros plenipotenciarios que asistieron a esta reunión en 1826.

Antecedentes

Ya la idea de crear una gran nación cuya extensión abarcara lo que es Hispanoamérica se había originado con el prócer venezolano Francisco de Miranda, quien propuso el nombre de Colombia para esa eventual nación. Simón Bolívar, también, en la Carta de Jamaica de 1815 expresó:

Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo en una sola nación con un solo vinculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene su origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; […] ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración…

Simón Bolívar, Carta de Jamaica, Kingston, 6 de septiembre de 1815

El congreso fue convocado por Simón Bolívar, desde Lima, el 7 de diciembre de 1824 y el patriota peruano José Faustino Sánchez Carrión, nombrado por Bolívar ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores del Perú, y quien compartía plenamente con Bolívar el ideario de la unidad hispanoamericana, cursó a los gobiernos americanos la invitación.

Cuando, después de cien siglos, la posteridad busque el origen de nuestro derecho público, y recuerden los pactos que consolidaron su destino, registrarán con respeto los protocolos del Istmo. En él, encontrarán el plan de las primeras alianzas, que trazará la marcha de nuestras relaciones con el universo. ¿Qué será entonces el Istmo de Corinto comparado con el de Panamá?

Simón Bolívar, Convocatoria del Congreso de Panamá, Lima, 7 de diciembre de 1824

La visión hispanoamericanista del argentino Bernardo de Monteagudo, plasmada en la que se considera su obra más destacada, el “Ensayo sobre la necesidad de una federación general entre los estados hispano-americanos y plan de su organización“,5 influenció también en el venezolano.

En sentido coincidente, el mexicano José María Tornel7 ha dicho:

Se ha atribuido al Libertador de Colombia, Simón Bolívar, la gloria de haber concebido el importante designio de reunir un congreso de las Naciones Americanas, a semejanza de todas las Confederaciones, tan célebres en la historia de los antiguos griegos. Más la imparcialidad exige que se refiera que el primero en recomendar el proyecto verdaderamente grandioso, fue el Coronel Monteagudo, de temple muy fuerte de alma y compañero de Campañas del General San Martín, en sus memorables de Chile y el Perú.

Incluso, algunos historiadores como el chileno Benjamín Vicuña Mackenna han sostenido que el asesinato de Monteagudo afectó seriamente la evolución del proyecto.

Países convocados

Tras la convocatoria hecha por Bolívar se enviaron comunicaciones a los gobiernos del resto de la Sudamérica independiente, así como a México y América Central. La influencia política de Bolívar sobre la Gran Colombia, Perú y Bolivia hizo que la asistencia de dichos estados estuviera poco menos que asegurada. La asociación mental del Istmo de Panamá con el Istmo de Corinto causó que Bolívar eligiera a la ciudad de Panamá como sede del Congreso.

Bolivia

El gobierno boliviano estaba presidido por el mariscal Antonio José de Sucre, compañero de armas de Bolívar y uno de los principales partidarios de éste, por lo cual se daba por asegurada la asistencia de una delegación del país. No obstante, pugnas políticas causaron demoras en la designación de los delegados bolivianos, y cuando éstos quedaron listos para embarcarse hacia Panamá, se supo que el Congreso había concluido en dicha ciudad. Además, el clima político boliviano se había tornado desfavorable a Sucre -y por ende, contrario a los planes de Bolívar- lo que impidió que se pudiera contar con la participación boliviana.

Argentina

El gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata recibió la invitación de Bolívar pero los intereses argentinos del momento estaban centrados, en el ámbito interno, en la organización política del país, amenazada por los caudillos federales. En el ámbito externo las preocupaciones argentinas estaban en la Guerra del Brasil, para mantener a laBanda Oriental como una provincia de Argentina, y fortalecer los vínculos comerciales con Gran Bretaña antes que con el resto de Sudamérica, por lo cual hubo escaso interés en el Congreso.

El presidente Bernardino Rivadavia se hallaba en pugna con el Imperio del Brasil y prefería contar con el apoyo bélico de todas las provincias argentinas para superar la crisis en vez de esperar apoyo de Bolívar; asimismo, la mayoría de los políticos argentinos -incluyendo al propio Rivadavia-, desconfiaban del proyecto bolivariano y temían que esto significara el inicio de una “hegemonía” de la Gran Colombia en América del Sur.

Chile

Chile fue invitado pero declinó asistir. El gobierno chileno dirigido por Ramón Freire no mostraba simpatías por Simón Bolívar ni por su enorme influencia política sobre los países sudamericanos con costas en el Océano Pacífico. Además, la fuerte pugna política chilena entre liberales y conservadores -llamados pipiolos y peluconesrespectivamente- reducía la preocupación de los políticos chilenos por el proyecto bolivariano, del cual además desconfiaban, prefiriendo basar su política externa en mantener buenas relaciones con sus principales socios comerciales: Gran Bretaña y los Estados Unidos.

Paraguay

Paraguay, aunque ya era un estado independiente desde 1811, estaba gobernado por el doctor Gaspar Rodríguez de Francia, partidario de una política de completoaislacionismo. Tras la Batalla de Ayacucho y la declaración de la Independencia de Bolivia en 1825, el propio Simón Bolívar trató de lograr contactos políticos con Paraguay, enviando a Asunción representantes para solicitar el inicio de relaciones diplomáticas. Pese a esto los enviados de Bolívar no tuvieron comunicación alguna con los funcionarios paraguayos y sólo recibieron una carta del doctor Francia para Bolívar, donde el dictador paraguayo rechazaba todo vínculo diplomático de su país y defendía el aislacionismo. Ante este rechazo, Paraguay no fue invitado al Congreso de Panamá.

Brasil

El Imperio de Brasil sí fue convocado, pese a ser un estado monárquico y abiertamente esclavista, regido además por los descendientes de Casa de Braganza, una dinastíaeuropea, del cual recelaban abiertamente las cancillerías del resto de Sudamérica. En el caso brasileño, Simón Bolívar remitió la invitación a la corte imperial de Río de Janeirosólo para halagar a Gran Bretaña -que era la principal aliada de Brasil y preocupada por el aislamiento de éste- pero resultaba evidente que la desconfianza de las repúblicas hispanoamericanas y del propio Bolívar hacia Brasil influiría en las decisiones del Congreso.

Brasil precisaba mantener la neutralidad entre las monarquías europeas y sus vecinos republicanos hispanoamericanos, y en octubre de 1825 aceptó la invitación de Bolívar, pero la Guerra del Brasil contra las Provincias Unidas del Río de la Plata hizo temer al emperador Pedro I una recepción demasiado hostil en Panamá, lo cual era contrario a sus intereses. Por ello decidió no enviar a los delegados brasileros a pesar que ya los había designado.

Estados Unidos

Inicialmente el proyecto de Bolívar no consideró invitar a Estados Unidos pero el vicepresidente de la Gran Colombia, el general Francisco de Paula Santander, remitió una invitación formal al presidente estadounidense John Quincy Adams a inicios de 1825. Asimismo los gobiernos de las Provincias Unidas de Centroamérica y de México apoyaron la participación de Estados Unidos en el Congreso y enviaron a Washington DC las invitaciones respectivas. Bolívar, entonces presidente de Perú y residente en Lima, aceptó el hecho consumado.

En los Estados Unidos la participación en el Congreso de Panamá no fue recibida con aceptación unánime, de hecho los estados del sur -eminentemente esclavistas– aconsejaron no enviar representantes en tanto la postura de Bolívar contra la esclavitud era ya bien conocida, y bloquearon el financiamiento del viaje de diplomáticos estadounidenses; mientras tanto, los estados del norte –abolicionistas– sí estaban interesados en el Congreso de Panamá pero sólo como medio de entablar contactos comerciales.

El gobierno estadounidense envió a dos representantes: Richard C. Anderson y John Sergeant, también con instrucciones muy concretas: estimular solamente los acuerdos decomercio, evitar comprometer a Estados Unidos -tanto en el aspecto político como en el económico- en la confederación propuesta por Bolívar y rechazar todo pedido de ayuda en un conflicto contra España. Los delegados estadounidenses no pudieron cumplir con sus cometidos: Anderson murió de fiebre amarilla en el viaje desde Cartagena, mientras que Sergeant llegó a la ciudad de Panamá en el mes de agosto, cuando el Congreso estaba terminado y los embajadores ya habían partido.

Reino Unido

Simón Bolívar acordó también invitar a dos países europeos como observadores, a causa de los intereses comerciales que tenían en Hispanoamérica: Reino Unido y los Países Bajos. La invitación al gobierno de Londres buscaba estimular la asistencia de Argentina y Chile que tenían en aquél país a su principal socio comercial. Reino Unido aceptó la propuesta y envió un observador, Edward James Dawkins, pero con órdenes precisas del ministro George Canning: limitarse a buscar acuerdos comerciales y disuadir a la Gran Colombia y México de apoyar expediciones a las islas de Cuba o Puerto Rico para independizarlas de España.

Países Bajos

El observador por los Países Bajos, Jan van Veer, fue enviado para proponer la mediación neerlandesa entre las repúblicas hispanoamericanas y España, pero no tuvo la acreditación necesaria; a esto se unió que la monarquía holandesa no había reconocido la independencia de ninguna república hispanoamericana, por lo cual el delegado neerlandés fue recibido únicamente a título individual.

22 de junio de 1826, se instaló el Congreso de Panamá, primer proceso de unión entre los países

Desarrollo y acuerdos

El Congreso logró instalarse en la ciudad de Panamá el 22 de junio de 1826 y dejó de sesionar el 15 de julio de ese año. Asistieron dos representantes por cada país concurrente: la Gran Colombia (que abarcaba los actuales estados de Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá), Perú, México, y las Provincias Unidas del Centro de América (que comprendía las actuales repúblicas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica). El propio Bolívar se abstuvo de intervenir en sesiones del Congreso al considerar incompatible su presencia allí mientras desempeñaba la presidencia de Perú.

Los temas de discusión en la agenda del Congreso eran los siguientes:

1. Renovación de los tratados de unión, liga y confederación;

2. Publicación de un manifiesto en que se denuncia la actitud de España y el daño que ha causado al Nuevo Mundo;

3. Decisión sobre el apoyo a la independencia de las islas de Cuba, Puerto Rico, Canarias y Filipinas;

4. Celebración de tratados de comercio y de navegación entre los Estados confederados;

5. Efectivización de la Doctrina Monroe de los Estados Unidos en contra de las tentativas españolas de reconquista;

6. Organización de un cuerpo de normas de derecho internacional;

7. Abolición de la esclavitud en todos los Estados confederados;

8. Contribución de cada país para el mantenimiento de los contingentes militares comunes;

9. Adopción de medidas de presión para obligar a España al reconocimiento de las nuevas repúblicas y

10. Fijación de las fronteras nacionales con base en el principio de uti possidetis, tomando como base el año 1810.

El pleito entre Perú y la Gran Colombia por la provincia de Guayaquil, así como el litigio entre México y Centroamérica por la región de Soconusco (actual Chiapas) impidió discutir la aplicación del uti possidetis como criterio para la delimitación territorial, tomando como base el año 1810. Ante el fracaso de las conversaciones sobre este tema y para evitar el agravamiento de las pugnas ya existentes, estas cuestiones no se resolvieron en el debate, encargando la definición de fronteras a los acuerdos bilaterales entre cada país.

La negativa de los Estados participantes a reducir sus aranceles impidió todo intento de fijar acuerdos preferenciales de comercio, al ser evidente los desequilibrios en labalanza comercial de cada asistente. Estos países eran dependientes de los aranceles como fuente de ingresos para sus gobiernos, por lo cual se negaron a toda concesión al respecto. La exigencia del observador británico Dawkins para contar con acuerdos comerciales de manera separada con cada estado impidió las posiciones comunes entre los países hispanoamericanos por lo que el Congreso decidió mantener el statuo quo sobre los aranceles y el comercio.

El intento de estimular la independencia de Cuba y Puerto Rico también recibió la opinión contraria del observador británico, quien advirtió además los riesgos de lanzarse a una guerra contra España en la región del Mar Caribe donde otras potencias -como la propia Gran Bretaña y Francia poseían colonias.

La presión británica desaconsejó también invocar el apoyo de Estados Unidos para instaurar por la fuerza la Doctrina Monroe, en tanto los estadounidenses eran, junto a España, los principales actores comerciales en Cuba y Puerto Rico.

Finalmente discreparon México y la Gran Colombia sobre cuál de estos países debería liderar el esfuerzo anticolonial en las islas del Mar Caribe, donde ambos Estados disponían de importantes puertos. Esta pugna se agravó con la oposición del delegado británico a toda operación bélica contra las colonias españolas, y causó que el Congreso finalmente evitara tomar alguna decisión sobre el Caribe, mientras Gran Bretaña apenas ofrecía su mediación para lograr el reconocimiento diplomático del gobierno español de los estados surgidos luego de las guerras de independencia hispanoamericanas.

Los embajadores tan sólo acordaron con relativa facilidad la creación de una liga de repúblicas americanas con jefes militares comunes, la formación de un pacto mutuo de defensa, y el establecimiento de una asamblea parlamentaria supranacional, aunque sin acordar detalles específicos sobre el funcionamiento de ésta ni sobre la organización de las tropas comunes de defensa y menos aún sobre su financiamiento. Con muchas limitaciones se elaboró al fin el “Tratado magnífico titulado de la Unión, de la Liga, y de la Confederación perpetua” que emergió del Congreso y que, aprobado por todos los concurrentes, fue ratificado solamente por la Gran Colombia en el mismo 1888.

Parece que si el mundo hubiese de escoger su capital, el Istmo de Panamá sería señalado para este augusto destino. Simón Bolívar. Lima, 7 de diciembre de 1824. A finales del siglo XVII fue construido parte del edificio para ser el Convento de los Franciscanos, el mismo fue expropiado por el Gobierno central de Nueva Granada posterior a nuestra Independencia de España en 1821, y a partir de entonces, el mismo tuvo varios usos: Cuartel Militar, Hospital para Extranjeros y diversos Colegios. Entre estos Colegios se encontraron: Colegio Nacional Balboa (1892-1899), Colegio La Salle (1910-1952), Colegio San Agustín (1953-1958), Instituto Bolívar (1959-1999), que compartió espacio con el Primer Ciclo América durante algunos años. Magnos eventos fueron realizados entre estas estructuras: El Congreso Anfictiónico de Panamá (1826) y la redacción y firma de la Primera Carta Magna de la Nación (1904).

Cierre del Congreso de Panamá y traslado a Tacubaya

Al terminar las sesiones en la ciudad de Panamá, el 15 de julio, los delegados mexicanos sugirieron reiniciar el Congreso en Tacubaya, localidad a las afueras de Ciudad de México, opción apoyada de inmediato por los delegados peruanos y centroamericanos, y que los representantes de la Gran Colombia aceptaron para evitar las acusaciones de que el Congreso quedaría “bajo la influencia omnímoda de Bolívar“.

Se pactó que un miembro de cada delegación volvería a su país de origen y el otro partiría a Tacubaya pero el clima político se había tornado muy contrario a Simón Bolívar en Perú lo que provocó que los dos delegados peruanos (Manuel Lorenzo de Vidaurre y Manuel Pérez de Tudela) retornaran a su país antes del proyectado traslado a Tacubaya. De esta manera Perú se desligó del Congreso para todo efecto práctico y el gobierno peruano jamás ratificó el Tratado surgido del mismo.

En agosto de 1826 los delegados de México, la Gran Colombia y Centroamérica (José Domínguez, Pedro Gual, y Antonio Larrazábal, respectivamente) se reunieron finalmente en Tacubaya para reiniciar las deliberaciones, y allí los alcanzó el observador estadounidense John Sergeant que sobrevivió al viaje hacia Panamá. Al conocerse que Perú y Centroamérica no ratificaron el “Tratado magnífico titulado de la Unión, de la Liga, y de la Confederación perpetua”, el gobierno mexicano perdió todo entusiasmo e interés por proseguir las deliberaciones del Congreso Anfictiónico.

Mientras tanto el delegado de Estados Unidos, John Sergeant, manifestaba a los demás representantes que sus instrucciones se limitaban a negociar acuerdos de comercio con las repúblicas hispanoamericanas. Sergeant informó también que los Estados Unidos rechazaban integrarse en una confederación continental y que también negaban su apoyo a toda acción de guerra contra España en la región caribeña. Estados Unidos había comenzado su movimiento ascencional y todas estas explicaciones fueron secundadas por el embajador estadounidense en Ciudad de México, lo cual terminó por frustrar la agenda del Congreso.

Las propias convulsiones internas de la política mexicana impidieron su reanudación y el 9 de octubre de 1828 los delegados originales de la Gran Colombia, México y Centroamérica declararon la conclusión definitiva del Congreso Anfictiónico.

Consecuencias

La creciente hostilidad de los políticos de Perú hacia Bolívar causó que tras el alejamiento del Libertador de la presidencia peruana los nuevos gobernantes de dicho país declinaran ratificar el “Tratado magnífico titulado de la Unión, de la Liga, y de la Confederación perpetua”. Cuando en Bolivia cesó el gobierno del mariscal Sucre, también se desvaneció todo interés por el proyecto unificador de Bolívar.

Las tensiones internas en las Provincias Unidas del Centro de América hicieron imposible en éstas una posición unánime a favor de los acuerdos de Panamá, además que los litigios territoriales de Centroamérica con México no habían quedado resueltos en el Congreso Anfictiónico, dejando insatisfechos a ambos estados sobre un tema que precisaban solucionar antes de integrarse a un proyecto de unión continental.

El propio “Tratado magnífico titulado de la Unión, de la Liga, y de la Confederación perpetua” omitía cuestiones que el proyecto de Simón Bolívar consideraba fundamentales, como la integración comercial y el cese de los pleitos territoriales, mientras que la alianza militar defensiva no ponía fin a la efectiva separación de fuerzas entre los países hispanoamericanos. La discordia entre las delegaciones había impedido llegar a acuerdos decisivos en muchos temas proyectados, como aranceles y normas comunes dederecho internacional, restando fuerza a las decisiones del Congreso.

El hecho que al terminar el año 1826 apenas uno de los cuatro estados participantes ratificara los ya limitados acuerdos de Panamá, causó que el propio Simón Bolívar considerase al Congreso Anfictiónico como una experiencia fallida, conclusión a la que arribó el Libertador poco después que concluyeran las sesiones, señalando: “El Congreso de Panamá sólo será una sombra“.

Cuatro años después del Congreso, en 1830, la Gran Colombia se disolvió en tres países, y en 1834 las Provincias Unidas del Centro de América se desmembraron en cinco Estados.

Gran Bretaña, que había enviado un representante en calidad de observador, aprovechó la situación para iniciar acuerdos comerciales con los países asistentes por separado; irónicamente el gobierno británico fue el más beneficiado al obtener importantes tratados mercantiles con algunos de ellos.

La idea de la unión de los países latinoamericanos se mantuvo en suspenso pero latente. Años más tarde se creó la Unión Panamericana y luego la Organización de Estados Americanos (OEA). También, actualmente hay un Parlamento Latinoamericano. El presidente venezolano Hugo Chávez Frías promovió la creación de una confederación o liga entre las naciones de América del que dio origen a la conformación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Congreso de Panamá: Cien años después

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