UN ENIGMA LLAMADO BOLIVAR
Capítulos de la Vida y Obra de Simón Bolívar

TESORO DE BOLIVAR

CAPITULO  El Tesoro de Bolívar

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Un Enigma llamado Bolívar

PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO 2011

Premio PNG 72

Investigación, Guión y Musicalización:

JORGE MIER HOFFMAN

Lectura: PORFIRIO TORRES

Premio

Un Enigma llamado Bolívar

JORGE MIER HOFFMAN

bolivarenigma@gmail.com

Teléfono Celular Venezuela

58 – 0426 5869991

Pizarro llevaba un arma mortal… A los emisarios nativos que encontró en un pueblo Inca de la costa del Pacífico, le entregó una caja que contenía un regalo para el rey Huayna Capac… En su interior, una hermosa mariposa de bronce que le obsequiaba el extranjero… Para el rey inca, creyó se trataba de un gesto de sumisión a su autoridad; sin saber, que contenía el arma mortal que acabaría con todo su imperio… A las pocas semanas muere el rey, luego sus esposas, sus hijos menores y sus colaboradores, en una epidemia de muerte que en pocos días se extendió a doscientas mil almas que enfermaban misteriosamente.

El poderoso imperio no sucumbió por la espada española, sino por la Guerra Bacteriológica hábilmente concebida por el español Francisco Pizarro, quien utilizó un enemigo invisible ¡La Viruela! Los regalos que hacía Pizarro estaban contaminados de la Viruela asesina, que cubría la piel pardo cobriza del Inca con erupciones vesiculares… El cadáver del rey Huayna Capac fue momificado… y su cabeza cubierta con una máscara de oro… para ser conducido en procesión por los pueblos incas ¡lo irónico! fue que más y más eran las personas que se infestaban de las misteriosa enfermedad, cada vez que besaban los pies del cadáver del rey en su último adiós… Los caminos incas, llevaban la Viruela asesina a cada rincón del territorio. Los sobrevivientes huían a las montañas abandonando los campos de cultivo, y el hambre terminó por aniquilar esos pueblos risueños… El ejército inca se dedicó atender a los enfermos; los sabios y sus dioses no pudieron curar la peste que los diezmaba; y al final, las metrópolis incas, que había subsistido por seis mil años, en seis años se convirtieron en ciudades fantasmas.

El Libertador alza su brazo, y con el puño fuertemente apretando eso, que parecía una bandera, le habla a su pueblo: “Juré dedicar toda mi vida, hasta la última gota de mi sangre, para obtener la liberación de mi Patria que no sólo es Venezuela, sino toda la América del Sur… Aquí está el producto de nuestra revolución… Aquí está la gloria… Esto representa el triunfo y la razón de todos los sacrificios… Por esto derramaron su sangre millones de nuestros hermanos, sus hijos y mis fraternos compañeros de batalla… Lo que esto representa no tiene precio, es invalorable, representa las inmensas fortunas que fueron llevadas a Europa para saciar la ambición de nuestros enemigos por casi 300 años… Sólo esto colma toda mi ambición y mis más exigentes deseos, y sólo por esto los abandoné por cinco años”

Bolívar llevaba en su mano e izaba en señal de triunfo el “Pendón de Pizarro”: una deslustrada bandera que el conquistador español Francisco Pizarro colocó en 1533 sobre las ruinas del Templo del Sol en la capital inca de Cuzco, en señal de sumisión y aniquilamiento de la cultura andina, luego de asesinar a traición al último de sus monarcas: Atahualpa.

Ante la frustración que evidenciaban los rostros de las autoridades colombianas sorprendidas por ese patético discurso, Bolívar dispuso que el “Pendón” fuese trasladado a su ciudad natal.

Y hoy… ese pedazo de tela desteñida, expuesta en el Palacio Municipal de Caracas, y que pasa desapercibida para muchos visitantes, es nada más y nada menos que el emblema de la Filosofía Bolivariana y el símbolo de la libertad. Su valor es superior a todas las riquezas juntas de Ecuador, Perú y Bolivia… Esa bandera representa todas las virtudes de Bolívar en cuanto a: solidaridad, abnegación, valor, honestidad, honradez, generosidad y amor a sus semejantes… conceptos que en su conjunto constituyen el Socialismo Bolivariano.

Bolívar al mostrar la bandera de Pizarro como el mayor de los tesoros, daba una lección al mundo: “Los venezolanos no fueron en plan de conquista ni atesorar riquezas; fueron al Sur para dar libertad a sus hermanos americanos, y crear naciones sin pedir nada a cambio ¡Y fue su mayor Tesoro!”

Como bien escribió el escritor Salcedo Bastardo:

“En ninguna iglesia, museo ni galería, ni mansión alguna, oficial ni privada venezolana, hay absolutamente ningún vestigio de riqueza procedente del Sur que haya sido traído por los vencedores, vale decir, por los que fueron dispuestos a sembrar sus huesos en aquellas latitudes… Solamente se tiene en Caracas un trofeo: el Pendón de Pizarro, símbolo del fin de la conquista continental del Perú”

Historia

Lograda la liberación del Perú con la magistral Batalla de Ayacucho, “Cumbre de la gloria americana”, realizada el 9 de diciembre de 1824, el general de división Antonio José de Sucre se dirige a Cuzco antigua capital del imperio Inca, adonde llega el 29 de ese mes;  es recibido con grandes aclamaciones. El hijo de Cumaná de apenas veintinueve años lee su Proclama:

 ¡Cuzqueños! El Libertador de Colombia os envía la paz y la redención… Dejasteis eternamente de ser españoles: sois peruanos; sois libres. En adelante los destinos de la República dependerán de vuestras virtudes y patriotismo.

Uno de los primeros actos del Prefecto de la ciudad realizado en acto solemne, fue obsequiar al general vencedor de Ayacucho el Real Pendón de la conquista, gallardete o gonfalón con el escudo de armas de Carlos V de España otorgado al conquistador Francisco Pizarro González en Toledo el 13 de noviembre de 1529; el estandarte fue bautizado en diciembre de 1530 en Panamá la Vieja; En 1533 Pizarro llegaba al Cuzco capital del imperio de los Incas portando su estandarte,  conservado en el Altar Mayor de la iglesia de Santo Domingo desde 1534, construida sobre el Templo indígena del Sol., luego el 23 de Marzo de 1534, la funda con el título La Muy Noble y Gran Ciudad de Cuzco.

Esta ciudad aportó a la independencia del Perú, hechos trascendentales de movimientos precursores, tales como: la rebelión de José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, en 1779, contra los abusos de las autoridades; en 1814 la rebelión encabezada por Mateo Pumacahua. Estos dos movimientos son los más significativos; hubo otros esfuerzos emancipadores, como las conspiraciones de Aguilar y Ubalde en 1805 y la de los hermanos Angulo en 1813. El 29 de diciembre de 1824, Sucre  le envía correspondencia al Secretario de Guerra de Colombia, remitiéndole las banderas de cinco veteranos regimientos de los vencidos en Ayacucho. En carta al Libertador que se encontraba en Lima, le informa en relación al pendón de Pizarro:

 “Como trofeo que corresponde al guerrero que indicó  al ejército el camino de la gloria y el de la libertad del Perú; son una porción de tiras desechas; pero tiene el mérito de ser la conquistadora de Perú”.

Documental Cuzco Ombligo del Mundo de Alejandro Guerrero

Bolívar decide donarlo a la municipalidad de Caracas, lo envía primero a Bogotá, para ese entonces capital de la Gran Colombia.

Soublette remite el 9 de enero de 1826 a la municipalidad de Cumaná, ciudad natal del egregio héroe de Ayacucho, una de las banderas enviadas por Sucre, y el pendón de Pizarro a la municipalidad de Caracas. Al llegar en febrero, el pendón no tenía completa sino una de las caras del escudo, estando la otra forrada de raso blanco muy deteriorado. Faltaban uno de los castillos, la coronilla de una de las cabezas de águila y algunos pequeños fragmentos; esto motivó colocarle un campo nuevo de damasco encarnado, sobre el cual quedasen fijos los dos arabescos.

Así permaneció guardada esta reliquia histórica muchos años, hasta que se resolvió colocarla en un cuadro. La municipalidad de Caracas decide exhibirlo por primera vez, en abril de 1826, en conmemoración de los acontecimientos del 19 de abril de 1810. El día 5 de Julio de 1841  fue sacado en la procesión cívica que se realizó ese día. En 1842  en ocasión de la llegada a Caracas de los restos mortales de Bolívar, fue nuevamente sacado el estandarte, y colocado sobre la urna que contenía las cenizas del glorioso caraqueño; desde entonces ha sido sacado pocas veces del sitio que ocupa. Durante la Exposición Universal de Chicago inaugurada el 5 de julio de 1893, por disposición del presidente Joaquín Crespo, se exhibieron:

La Espada de El Libertador, elaborada en oro, con incrustaciones de diamantes y esmeraldas, regalo de la Municipalidad de Lima en 1824; el Medallón de Washington, regalo personal de la familia del héroe estadounidense, la condecoración Sol del Perú, dada por el General San Martín al Libertador en Guayaquil y el histórico Pendón de Pizarro.  Una réplica del Pendón del conquistador Pizarro, fue elaborada por la Real Fábrica de Tapices de Madrid en octubre de 1981.

La Conquista del Imperio Incaico LA Verdadera Historia

España con orgullo muestra en su papel moneda al sanguinario Pizarro

El cráneo de Francisco Pizarro fue hallado en una caja con un símbolo de oríogenes judíos. Pintura: Daniel Hernández.

Restos de Pizarro que se conservan en la Catedral de Lima como si fuera un gran héroe peruano

Visita a la Catedral de Lima 1 de 5

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