UN ENIGMA LLAMADO BOLIVAR
Capítulos de la Vida y Obra de Simón Bolívar

HIPOLITA NODRIZA

CAPITULO  Hipólita Nodriza del Libertador

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Un Enigma llamado Bolívar

PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO 2011

Premio PNG 72

Investigación, Guión y Musicalización:

JORGE MIER HOFFMAN

Lectura: PORFIRIO TORRES

Premio

Un Enigma llamado Bolívar

JORGE MIER HOFFMAN

bolivarenigma@gmail.com

Teléfono Celular Venezuela

58 – 0426 5869991

03-11-14.-El 3 de noviembre de 1827 Hipólita Bolívar, conocida como “la Negra Hipólita”, exesclava de Simón Bolívar, hace una comunicación en la que pide que se cumpla con el pago de pensión mensual que a su favor había acordado el Padre de la Patria el 2 de julio del mismo año.

Muchos tienden a confundir a Hipólita con Matea, quien también formó parte de los esclavos heredados por Simón en virtud del régimen de mayorazgo. Pero está muy claro que se trata de dos personas diferentes. Una, la Negra Matea, quien nació en 1773 en San José de Tiznados, Guárico, y quien vivió 113 años, hasta 1886, y llegó a presenciar, al lado del general Antonio Guzmán Blanco, las festividades del Centenario del Libertador de 1883. De Hipólita por su parte, se afirma que nació en San Mateo en 1763, diez años antes que Matea, y fallecería en Caracas en 1834. Esto último sí está confirmado.

Otra versión con sustento afirma que Hipólita nació como esclava en la isla de Cuba, y siendo niña se trasladó, al lado de su ama, Inés Mancebo de Miyares, a Venezuela en 1778. El esposo de esta, Fernando Miyares y González, fue designado gobernador de Maracaibo en 1779; y en 1810, poco después del 19 de abril, es nombrado por el Consejo de Regencia Capitán General de Venezuela. Los Miyares Mancebo sostuvieron estrecha amistad con los Bolívar Palacios, de lo cual derivaría que Hipólita fuese vendida o cedida a esta familia, cuyo apellido adopta, como era la costumbre de la época. Ciertamente fue madre nodriza o amamantadora del futuro héroe, y así lo asienta el propio Libertador.
ESCLAVOS MANUMITIDOS

El reclamo de Hipólita -por quien el Libertador mostró en todo tiempo un aprecio especial, llegando en una ocasión a titularla como su “segunda madre” por haberlo ella amamantado durante la convalecencia de la madre natural, doña María de la Concepción Palacios- refleja el estado de abandono y desolación en que quedaron los antiguos esclavos que, por distintas circunstancias, habían obtenido la condición de libertos o manumitidos
BURLA LEGALIZADA

El 30 de agosto de 1821 el Congreso general de Cúcuta, con carácter de Constituyente, aprobó la ley que establecía la extinción gradual de la esclavitud, conocida como “Ley de Vientres” o “Ley de Partos”. Dicha normativa causó el disgusto de Bolívar, al no ser ratificada su propuesta de plena abolición contenida en los decretos de 1816.
CAJA DE BENEFICIENCIA

Entre las personas que confrontaban serias dificultades económicas y por cuya manutención se responsabilizó directamente se encontraban su hermana Juana y la negra Hipólita. A favor de la primera dispuso, el 2 de julio de 1827, que cada mes se le entregara la suma de 100 pesos, haciéndose “debidamente los descuentos competentes dondequiera que me halle”, según instrucción dada, por vía de Cristóbal de Mendoza, a la Tesorería de la República. Fueron muchas las personas que contaron con la magnificencia del Libertador a expensas de su sueldo y el menguado patrimonio que año a año disminuía en su caso. Entre estas personas estaba la viuda de Camilo Torres, a quien ponderaba superior estima como reconocimiento a su protector de 1813, así como patriotas lisiados y otras damas cuyos maridos perecieron en la lucha. A unos ayudaba de modo regular y otros en forma ocasional, según la situación.

El Libertador convirtió su sueldo mensual en una especie de “Caja de Beneficiencia” contra la cual se haría efectivo el descuento de montos a favor de un alto número de estas personas a quienes concedió dicha gracia. Con razón O’Leary escribe que, de sus sueldos, casi nada quedaba para el propio Libertador.
PATRIMONIO MENGUADO

La Guerra de Independencia condujo a la ruina a muchas de las familias que participaron en la contienda. Una buena parte de los afectados, como el Marqués del Toro y Martín Tovar Ponte, reconstituyeron su patrimonio, otros no lo lograron; en el caso del Libertador, voluntariamente se despojó de una fuente principalísima de riqueza como era la mano de obra esclava. Al comenzar las hostilidades poseía 800 esclavos, a los que daría boleta de manumisión. Para 1827 le quedaban algunos inmuebles y las minas de Aroa, de las cuales nada se podía obtener por encontrarse en el centro de un pleito tribunalicio, que solo se resolvería después de la muerte del héroe. De modo que Bolívar sintió directamente los efectos adversos de la guerra en su patrimonio, y no obstante nunca dejó de tender su mano protectora a otros y sostener su política de estadista humanitario.
EL RECLAMO Y LA POSTERIDAD

El Libertador había dejado administradores y apoderados suyos en Caracas para atender asuntos de índole pecuniaria. Y viendo Hipólita que transcurrían los meses y nadie -ni María Antonia Bolívar hermana del héroe, Álamo o Mendoza, entre otros de los allegados al Libertador que sabían del caso- se esmeraba por entregarle el monto de 40 pesos mensuales que le acordó Simón, procedió a reclamar el cumplimiento de la gracia. Lo hizo por escrito el 3 de noviembre de 1827.

Bolívar, desde Bogotá, instó a su hermana Antonia y al Dr Álamo para que diesen a Hipólita lo que esta requería, reiterándoles a una y otro el cariño que sentía por ella. En todo caso la situación de la Negra Hipólita manifiesta la desidia de las autoridades republicanas en relación al problema de la esclavitud y las personas manumitidas, que en muchos casos quedaron a la intemperie de todo orden al carecer de un pedazo de tierra propio o de destrezas en un oficio para ganarse la vida.

En la Venezuela Bolivariana el comandante Hugo Chávez reivindicó la memoria de la nodriza del Libertador al dar su nombre a una de las misiones de mayor proyección social: la Misión Negra Hipólita.
EL COMPROMISO

“Al Señor José Ángel Álamo.- La vieja Hipólita deberá ocurrir donde Ud para que le de treinta pesos de mi cuenta mensualmente. Yo espero que Ud me hará este servicio; Ud puede librar contra mí por la pensión de un año(…)Mi deseo es que esta infeliz QUE ME ALIMENTÓ no perezca de miseria” [Carta de Simón Bolívar, Bogotá, 21 de septiembre de 1827]

Negra Hipólita, la esclava que alimentó nuestra libertad

La Negra Hipólita

La Negra Hipólita y el niño Simón

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